Desde el punto de vista dermatológico reducir la exposición al cloro es un avance muy importante.

La piel, los ojos y el cabello son muy sensibles. La exposición frecuente al cloro en piscinas no controladas puede provocar irritación, sequedad en la piel, ardor en los ojos y también afectar el cabello, sobre todo en niños y en personas con piel sensible. Por eso, desde el punto de vista dermatológico, reducir la exposición a químicos agresivos en la piscina representa un avance muy importante.

Hoy existen tecnologías que mantienen el agua bien limpia y desinfectada, como la ionización de plata 1000 y cobre, que permiten una mejor desinfección sin el uso excesivo de químicos, fundamentalmente los más agresivos como el cloro.